refranes-segunda-opcion

Muchos refranes de nuestra lengua tienen una gracia especial, y nosotros tenemos que tenerlos localizados para que nos podamos convertir en los reyes de la fiesta. Así que hoy vamos a revisar todo esto, sobre todo porque tenemos claro que quien conoce varios refranes graciosos se transforma en el rey de la fiesta.

De entrada lo que te pediríamos es que hicieras clic en el enlace que acompaña al presente artículo, toda vez que gracias a él tendrás cumplida información de todo lo relacionado con una Web que tiene una base de datos grande y espléndida, donde podremos consultar todo lo necesario sobre este tipo de dichos populares. Será así como lograremos un resultado más que viable, toda vez que Internet es un recurso al que recurrir para estar plenamente informados de todo.

Siguiente cuestión: la gracia la tiene el refrán, obviamente, pero también la posee el que lo cuenta. Conocemos personas que han sido capaces de destrozar un buen refrán contándolo de manera deleznable, así que estaría bien que practicaras, no vaya a ser que ensucies una pequeña perla de sabiduría popular.

Otra cosa importante es que te asegures de que lo que cuentas se ajusta a la situación que quieres resumir, pues no hay nada más patético que el que alguien suelte un refrán gracioso que no tiene nada que ver con lo que pretende poner de manifiesto. Así que lee, busca significados, infórmate de todo lo relacionado con árboles que dan sombra, pájaros en mano y mazos que sirven para golpear mientras se ruega a Dios. Harás bien en hacernos caso…

Por supuesto, lo que vamos a decir a continuación no tendríamos ni que plantearlo, pero creemos que es completamente necesario: no abuses de los refranes, que entonces te tomarán por un pesado. La medida justa está en el centro, ser virtuoso implica permanecer en una posición centrada, así que haznos caso y no te sitúes en ninguno de los extremos, que hoy en día esto tampoco conviene.

Y para terminar, no olvides nunca que el refrán es algo que es consustancial a nuestra historia, así que su uso, aunque sea como recurso gracioso, tiene que tener cierta dignidad. Actuar de esta forma te permitirá hacer las cosas como Dios manda, así que no lo dudes y compórtate de una forma correcta con los dichos populares, puesto que su prestancia y su buen hacer para la lengua española tienen una tradición que hemos de respetar sí o sí.