Llevo tiempo dándome cuenta de que los niños de hoy en día ya no juegan como niños, son muchos los juguetes que les compramos que se mueren de risa en un rincón de la estantería de su cuarto, yo desde luego estoy por ver a un niño este verano jugando en la calle como lo hacía yo de pequeña. Si damos una vuelta por un parque podemos encontrar a niños jugando en los columpios tirándose por el tobogán jugando a la pelota incluso puedes ver a un grupo que juega al pille pero si hablas con las madres te quedaras con la boca abierta. Yo he hablado con ellas y me contaban que no les quedaba más remedio que llevárselos al parque porque desde que se levantan están enganchados a la videoconsola y si no cogen mi móvil me decían las madres preocupadas, o la tableta el caso es que tienen que tener algo electrónico en la mano, no les da por jugar con sus juguetes o por leer un libro. Ahí fue donde quise hacer un alto en el camino y les pregunté si sus hijos leían y la contestación fue rotunda muy poco casi nada.

Qué pena la verdad que una gran tristeza invadió todo mi cuerpo, y me preguntaba a mi misma que está pasando con nuestros niños, en que se están convirtiendo, niños que desde que tienen pocos meses ya saben utilizar casi un teléfono móvil y que según van creciendo nos lo van pidiendo con más  asiduidad cada vez. No nos damos cuenta que estamos perjudicando a nuestros hijos y no digo que no jueguen pero es que la voz de alerta la puso esa madre esa tarde al decirme que la única manera de que su hijo dejara un rato el  videojuego era saliendo a la calle, si ellos ya no tienen la capacidad de dejarlo sin tener que salir a la calle creo que no hace falta ser muy listo para saber que tenemos un grave problema. Yo sé que las vacaciones están para disfrutarlas que trabajan duro todo el curso y cuando traen buenas notas deben tener su recompensa traducida en descanso y desde luego disfrutar del verano y de lo que trae consigo pero siempre con moderación y repasando cada día para no olvidar nada. Todo tiene un límite y creo que los padres de hoy en día dejamos mucho a nuestros hijos a su libre albedrio y con lo que nos encontraremos después serán muchos dolores de cabeza.