desguaceretosantander

Da igual donde vivas, da igual donde viajes, da igual donde vayas a acabar a lo largo de la vida, nunca sabrás lo que vas a necesitar a lo largo de este tiempo. Es fácil que necesites la ayuda de otras personas, es fácil que la vida te ponga a prueba en muchas ocasiones y de ti solo de ti dependerá el resultado. A veces la vida nos pone en apuros, a veces nos saca los colores y otras veces pasan los días sin que tengan nada importante que recalcar pero sobre todo la vida está llena de momentos para recordar.

Recuerdo así de primeras un viaje que hice con mi familia y que acabó como el rosario de la aurora. Resulta que averiamos con el coche y todo fue de mal en peor, mi mujer me aseguraba que había sido culpa mía la avería, mi suegra regodeándose de que mi mujer me estuviera culpando, el perro ladrando mi hijo de cinco años intentando que le prestáramos atención y el bebé pidiendo su ración de comida. Lo que os diga, un verdadero caos.

Empecé a respirar y a contar hasta diez, como estábamos cerca de Santander llamé a Desguaceretosantander y les expliqué más o menos lo que le había pasado al coche, enseguida se personaron para solucionar la avería, tras esto mi mujer empezó a calmarse, aunque seguía recriminándome, mi suegra sonreía por lo bajinis cada vez que su hija me hablaba como regodeándose, satisfecha al ver que su hija me ponía firme como una vara, así que cogí a mi hijo y me dispuse a enseñarle los alrededores de la zona en la que estábamos. La mala suerte hizo acto de presencia y le picó una avispa lo cual fue otra excusa para empezar con la letanía anterior de que todo había sido culpa mía, que la avería, que el perro, que el bebé…

Así que nunca se sabe cuándo vas a necesitar la ayuda de los demás, por esto es muy importante ir preparado y si llevas a una familia que no te incordie como la mía, mejor que mejor. Con el paso del tiempo, si en alguna reunión aparece este tema todos nos reímos, incluso mi mujer que aunque reacia sabe que no fue mi culpa. No obstante mi suegra sigue soltando alguna de las suyas cada vez que tiene ocasión.